¿Puedo obtener una incapacidad permanente por depresión?

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¿Puedo obtener una incapacidad permanente por depresión?

Sí, si sufres depresión crónica y te encuentras limitado para trabajar, es posible que tengas derecho a una prestación económica o lo que comúnmente llamamos pensión por incapacidad permanente.

No infravalores tu enfermedad por no ser física. ¿Sabías que la depresión, como trastorno afectivo, es el que produce mayor impacto en el área laboral, superando en más del triple a los días de pérdida de trabajo de enfermedades crónicas no psiquiátricas como artritis, cefaleas u otras?

A continuación, te proporcionamos información de vital importancia para iniciar un proceso de solicitud de incapacidad permanente por depresión o enfermedad mental. Además, al final del artículo, te explicamos nuestra última sentencia de éxito sobre incapacidad permanente por depresión, que te aclarará muchas dudas.

¿Qué es la incapacidad por depresión?

La depresión es una enfermedad mental grave, de las más comunes en el mundo, que puede tener un impacto significativo en la capacidad para trabajar, llegando incluso hasta anularla por completo.

En muchos casos, la depresión crónica puede ser tan limitante que la Seguridad Social concede una incapacidad laboral permanente. Sin embargo, es importante comprender los requisitos y los pasos necesarios para obtener esta incapacidad.

La Seguridad Social define la incapacidad como una condición médica que impide que una persona realice un trabajo rentable y eficaz. La depresión reduce o anula la capacidad de la persona trabajadora, por lo que en estos casos, se puede llegar a conceder la incapacidad permanente.

Reconocer los síntomas de la depresión

Antes de comenzar el proceso de obtención de una incapacidad permanente debido a la depresión, es importante reconocer los síntomas de esta enfermedad. La depresión puede manifestarse de diferentes maneras en cada individuo, pero algunos de sus síntomas más comunes son:

  1. Sentimientos persistentes de tristeza, vacío o desesperanza.
  2. Pérdida de interés en actividades que antes eran placenteras.
  3. Cambios en el apetito, el peso o problemas para dormir.
  4. Fatiga o falta de energía.
  5. Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.

Si experimentas una combinación de estos síntomas durante un período prolongado de tiempo (a partir del año) y éstos afectan negativamente a tu capacidad para trabajar, es posible que padezcas una depresión crónica que pueda dar lugar a una incapacidad permanente por depresión.

Grados de incapacidad permanente por depresión

La Seguridad Social contempla diferentes grados, cada uno asociado a un nivel de limitación y a una prestación económica distinta. Determinar el grado correcto es fundamental, ya que influirá directamente en la cuantía de la pensión y en las posibilidades laborales futuras. Los grados más comunes en casos de depresión son:

Incapacidad permanente parcial por depresión

La incapacidad permanente parcial por depresión es, siendo sinceros, una rareza. Aunque la ley la contempla y existe sobre el papel, en la práctica, es muy inhabitual que se conceda en casos de depresión. ¿Por qué? Pues porque este grado se reserva para situaciones en las que la depresión, aunque sí genera una disminución de al menos un 33% en el rendimiento normal de la persona en su trabajo habitual, aún le permite llevar a cabo las tareas fundamentales de esa misma profesión.

Incapacidad permanente total por depresión

Se concede cuando la persona trabajadora no puede desarrollar su profesión habitual (la desempeñada en los 12 últimos meses), pero si es capaz de trabajar en cualquier otra profesión. Este grado se reserva para los casos menos graves de depresión.

En este caso se concederá una pensión de incapacidad permanente total del 55% de la base reguladora (para menores de 55 años), y del 75% para los mayores de esta edad (siempre que no se encuentren trabajando en otra profesión).

Incapacidad permanente absoluta por depresión.

Este grado de incapacidad se reserva para los casos más graves de depresión, en los que no sea posible la realización de ninguna profesión. Su cuantía es del 100% de la base reguladora. Además, se encuentra exenta de retener IRPF, por lo que la pensión bruta por depresión coincidirá con la líquida o neta. Con este grado de incapacidad no podremos desempeñar ninguna profesión retribuida.

Requisitos para solicitar la incapacidad permanente por depresión

Para iniciar el proceso de solicitud de incapacidad permanente por depresión, es necesario cumplir con una serie de requisitos generales y específicos establecidos por la Seguridad Social.

Requisitos Generales:

  • Estar afiliado y en situación de alta en la Seguridad Social en el momento de la solicitud o encontrarse en una situación asimilada al alta, como la prestación por desempleo, baja por enfermedad, etc.

  • Haber cotizado un período mínimo previo, que varía en función de la edad y de la causa de la incapacidad (enfermedad común, enfermedad profesional o accidente).

Requisitos Específicos:

  • Sufrir una depresión diagnosticada y de carácter crónico y que no haya respondido adecuadamente a los tratamientos médicos y psicológicos habituales.

  • Presentar limitaciones funcionales que impidan trabajar derivadas de la depresión. Se debe demostrar que la depresión genera limitaciones concretas (por ejemplo, dificultad para concentrarse, fatiga extrema, falta de motivación, problemas de memoria, aislamiento social, etc.) que impiden o dificultan gravemente el desempeño de cualquier actividad laboral.

  • Acreditar la depresión y sus limitaciones documentalmente. Es imprescindible aportar informes médicos exhaustivos, pruebas complementarias (tests psicológicos, escalas de valoración, etc), historial clínico y cualquier otra documentación que demuestre la gravedad de la depresión y su impacto en la capacidad laboral.

Recopilar informes médicos

Hay que tener en cuenta que la incapacidad permanente se conseguirá cuando tengamos informes médicos que indiquen que es una enfermedad crónica y que limita para realizar nuestra actividad laboral.

Una vez que tengamos el diagnóstico de depresión, debemos reunir informes médicos realizados por los facultativos de Salud Mental para iniciar la solicitud y poder conseguir la discapacidad por depresión.

Para documentar tu depresión, puedes seguir estos consejos:

  • Solicita informes por escrito a tus médicos de la Unidad de Salud Mental. Es importante que describan si la depresión que sufres es crónica o no, el impacto de la depresión en tu vida diaria y los tratamientos que estás siguiendo.

  • Es muy importante que en los informes médicos se indiquen las limitaciones que padeces (pérdidas de concentración, de memoria, aislamiento social, tristeza, incapacidad para dialogar, etc).

  • Son válidos los informes médicos públicos y privados, pero siempre tendrán mayor credibilidad los informes médicos públicos.

Todos estos documentos serán fundamentales durante el proceso de solicitud de incapacidad para acreditar que las limitaciones que provoca la depresión son crónicas (tras el fracaso de todos los tratamientos) y que las limitaciones que provoca son suficientes para anular tu capacidad laboral.

¿Cómo solicitar la incapacidad laboral por depresión?

El camino para solicitar la incapacidad laboral por depresión es, en líneas generales, similar al de cualquier otra incapacidad permanente en España. Sin embargo, es cierto que la naturaleza de la depresión, como enfermedad mental, añade algunas particularidades que conviene tener en cuenta.

El primer paso es ponerte manos a la obra con la documentación. Piensa que ésta va a ser tu carta de presentación ante la Seguridad Social, la forma de demostrarles la realidad de tu situación. Y aquí, la estrella principal es la documentación médica. Necesitarás informes bien detallados de tus psiquiatras, psicólogos, incluso de tu médico de cabecera, donde se refleje tu diagnóstico, la evolución de la depresión, los tratamientos, y las limitaciones que te genera para trabajar.

Además, no olvides reunir pruebas complementarias que puedan apoyar tu caso, tu historial clínico completo y también documentos como tu DNI, la tarjeta sanitaria y aquellos que acrediten tu situación laboral (informe de vida laboral, contratos de trabajo, etc).

Una vez que lo tengas todo listo, llega el momento de presentar la solicitud ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). Tienes dos opciones para hacerlo:

  • Vía online: la opción más cómoda y rápida. Puedes presentar la solicitud telemáticamente a través de la sede electrónica de la Seguridad Social. Para ello, necesitarás tener certificado digital o DNI electrónico.

  • Vía presencial: también puedes presentar la solicitud en persona en los Centros de Atención e Información de la Seguridad Social (CAISS). Para evitar esperas, lo más recomendable es pedir cita previa antes de acudir al centro.

Después de presentar la solicitud, el INSS iniciará un proceso de evaluación de tu caso. Y aquí es donde entra en juego el Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI), más conocido como el «Tribunal Médico». Se trata de un equipo de profesionales médicos del INSS que se encargan de valorar tu estado de salud y tus limitaciones. Es posible que te citen para una evaluación.

En dicha evaluación, un médico perito del INSS te examinará, revisará toda la documentación que has aportado y te hará preguntas sobre tu estado de salud y cómo la depresión afecta a tu día a día y a tu capacidad para trabajar. Es crucial que acudas a esta cita con toda la documentación original y, si te sientes más seguro y cómodo, puedes ir acompañado de un abogado o un representante legal.

Tras esta evaluación, el EVI elaborará un informe donde darán su opinión sobre el grado de incapacidad que, según su criterio médico, te corresponde. Este dictamen es muy importante, pero no es la decisión final. Simplemente es una propuesta que el Tribunal Médico eleva al INSS.

Finalmente, será el propio INSS, basándose en el dictamen del Tribunal Médico y en el resto de la documentación de tu expediente, quien dicte una resolución definitiva. En esta resolución, el INSS te comunicará si te reconoce o no la incapacidad permanente y, en caso de que te la reconozca, te indicará qué grado de incapacidad te otorgan (parcial, total, absoluta, gran invalidez) y cuál será la cuantía de la prestación económica que te corresponda percibir mensualmente.

¿Qué hacer si deniegan la incapacidad?

Una resolución denegatoria de la incapacidad permanente por depresión puede resultar desalentadora, pero no significa que el proceso haya terminado. Hay vías para reclamar y recurrir esta decisión, buscando una revisión del caso y la posible concesión de la incapacidad.

Lo primero es presentar una Reclamación Previa ante el propio INSS. Debe presentarse en un plazo de 30 días hábiles desde la notificación de la resolución denegatoria, y en ella se deben alegar los motivos por los que se considera que la denegación es injustificada. El INSS tiene un plazo para resolver esta Reclamación Previa, y si la resolución sigue siendo denegatoria, o si transcurre el plazo sin respuesta, se abre la vía judicial.

La vía judicial implica interponer una demanda ante el Juzgado de lo Social en el plazo de dos meses desde la notificación de la resolución denegatoria de la Reclamación Previa. En este proceso, será fundamental contar con el asesoramiento de un abogado laboralista especializado en incapacidades laborales, que pueda analizar el caso, preparar la demanda, aportar pruebas, y defender los derechos del solicitante ante el juez.

En caso de sentencia desfavorable en primera instancia, aún cabe la posibilidad de recurrir ante el Tribunal Superior de Justicia y, en última instancia, ante el Tribunal Supremo, aunque estos recursos se reservan para casos muy específicos y complejos.

En resumen, ante una denegación de la incapacidad por depresión, es fundamental no desanimarse y buscar asesoramiento legal para explorar las opciones de reclamación y recurrir la decisión.

Trabaja con un abogado laboralista especializado en incapacidades

En nuestro despacho de abogados laboralistas en Sevilla, recibimos diariamente casos relacionados con la depresión crónica y enfermedades mentales. No debes pensar que una depresión no es merecedora de una incapacidad permanente, al igual que tampoco tienes porqué pasar por ese proceso solo. Por ello, en Juristas Laboralistas ponemos a tu disposición un equipo legal experto en incapacidades laborales para ayudarte a lo largo del proceso, desde la presentación de la solicitud, hasta la concesión de la incapacidad permanente.

La ayuda profesional aumenta las probabilidades de conseguir tu incapacidad y, por tanto, el derecho a una prestación económica. Si no te encuentras en Sevilla, también tenemos formas de ayudarte en el proceso.

1. Preparamos tu solicitud de incapacidad para asegurarnos de que esté completa y cumpla con todos los requisitos.

2. Proporcionamos asesoramiento legal sobre qué pruebas e informes médicos son necesarios para presentar tu solicitud.

3. Te preparamos para acudir al Tribunal Médico; el Órgano de la Seguridad Social que evaluará si tienes capacidad para trabajar o no.

4. Te ayudamos a recurrir una denegación de incapacidad permanente, si es necesario.

Nuestro último caso de éxito por depresión

Como os comentamos al comienzo del artículo, uno de nuestros casos de éxito más recientes ha sido la Sentencia 403/2023 de 13 de diciembre de 2023 ante el Juzgado de lo Social número 11 de Sevilla. [acceder a la sentencia]

Conseguimos la incapacidad permanente total para nuestra clienta (de profesión conserje). Y todo ello a pesar de no presentar una profesión de gran esfuerzo mental.

Padecía trastorno depresivo resistente cronificado desde 2014, rasgos de personalidad desadaptativos, tristeza, ensimismamiento y otros síntomas inequívocos de la depresión crónica, encontrándose bajo tratamientos como la tibolona, alprazolam o lomertazepame, entre otros.

La falta de capacidad para una mínima responsabilidad, implicaba no poder realizar una vida programada y por tanto incompatible con la actividad laboral, acciones como la toma de decisiones, atención al público o conducción se hacían inviables.

Gracias a su esfuerzo en recabar toda la documentación necesaria y en su valentía en acudir a nuestro despacho en busca de ayuda legal profesional, a día de hoy cuenta con su prestación por incapacidad permanente por depresión.

Esperamos que este artículo te haya resultado interesante y sobre todo de ayuda. No dudes en ponerte en contacto con nosotros, tanto en nuestra oficina en Sevilla como por cualquiera de nuestros canales de comunicación.

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